La familia Orozco Cervantes, suma cerca de 35 años de trabajo en la apicultura. Fue por el año de 1974 cuando el padre de Arturo Orozco inició la producción de miel. Tenía apenas algunas cajas y con ellas enseñó a los hijos a trabajar con él.
Actualmente, la segunda generación de don Arturo continúa con esta dulce labor. Los Orozco atienden alrededor de 700 cajas de abejas, en los municipios de Ocotlán, Poncitlán y Zapotlan del Rey. Así, lo que inició como un hobby familiar, pasó a convertirse en una empresa llamada Golden Campestre, cuyos productos pueden adquirirse en distintas cremerías ubicadas en Guadalajara y Ocotlán. Los Orozco además venden su producto a otros industriales, quienes procesan la miel que cultiva esta organización, originaria de Ocotlán.
Arturo Orozco Cervantes, cuenta que la cosecha de miel se realiza en octubre, sin embargo, asegura que durante todo el año, se trabaja al pendiente del terreno, de la salud y alimentación de los insectos y se lleva un registro del número de abejas que habitan cada caja.
“Una vez que podemos llegar nosotros a la producción de la miel o cuando es la cosecha de la miel y llegamos ya con las cajas fuertes, estas cajas ya llenaron sus depósitos de miel. Esas alzas y con vestidores llenos de miel nosotros nos los traemos a la bodega y ahí el proceso es quitarle la tapa a los bastidores, se meten a una centrifuga; después sale la miel a unos coladores y a través de una bomba se manda a un tanque de sedimentar donde se separa la mayor parte de la cera.”
De sólo una caja se puede producir entre 15 y 20 kilos de miel por año. Una caja puede ser habitada hasta por cien mil abejas. El trabajo dentro de la caja está dividido. Unas abejas se encargan de cuidar a los huevecillos, otras de llevar el alimento y guardarlo y por último, la que se caracteriza por su tamaño y su responsabilidad, la abeja reina que tiene como una de sus principales funciones el de poner los huevos en las celdas de los paneles y de tener el control de cuánta miel se producirá.
Don Arturo Orozco define a esta especie animal.
“Yo pienso que son las mejores organizaciones que hay en la naturaleza, lo que son las abejas, las hormigas y las termitas yo pienso que son las mejores organizaciones y nosotros deberíamos de aprender de ellas para ser una mejor organización como sociedad y podamos avanzar.”
Arturo está habituado a emplear una indumentaria muy particular para realizar su trabajo. Él y sus compañeros usan una camisola y guantes de manga larga; también un gorro que les cubre toda la cara y que permite la vista a través de pequeños orificios. Todo esto, para evitar y protegerse de las picaduras de las abejas.
Aunque los lugares donde se encuentran las cajas con las abejas están lejos de la ciudad, estos lugares necesitan estar cercados para que las abejas no sean atacadas, pues contra cualquier amenaza estos insectos siempre defienden su hogar:
“Lo que más me gusta de ellas aparte de su organización es la orientación que tienen para regresar a su cajón por que tienen un vuelo muy amplio, aparte nosotros tuvimos un detalle. Hace poquito se nos quemó un apiario, tuvimos un incendio en el cerro y curiosamente cuando un cajón se comienza a quemar las abejas tratan de apagar el incendio, no se van, no abandonan su casa, entonces eso si me da tristeza por que los animales con la nobleza que las caracteriza se queman junto con su cajón.”
Arturo, uno de los cuatro hermanos de la familia Orozco Cervantes ya inició pláticas para la realización de la Unión de Apicultores del Estado de Jalisco. Por ahora dice estar avanzando en este proyecto mediante la creación de una cooperativa de apicultores en la región que tiene inscritos alrededor de once productores de miel.
Por: Arturo Ramírez Gallo.
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