La excesiva cantidad de automóviles, el tratamiento de desechos en la industria mueblera, la carencia de una regulación medioambiental en las ladrilleras y la quema de suelos agrícolas son los cuatro principales contribuyentes a la contaminación del aire del municipio de Ocotlán, de acuerdo a un diagnóstico de Héctor Lomelí Zúñiga, coordinador del departamento de Ecología.
El funcionario detalló los contaminantes que arrojan las mueblerías de Ocotlán y afectan la calidad del aire:
“Así generalizados se llaman compuestos orgánicos volátiles, que son los solventes, por ejemplo los tíners, la otra son las partículas suspendidas, cuando cortan la madera en lo que es el aserrín, pero lo más grave son los compuestos orgánicos volátiles, que esos deben de tener por Ley unas cortinas de agua. Cuando se está pintando deben de estar encendidas esas cortinas de agua para que se queden en el agua los compuestos orgánicos volátiles y no salgan a la atmósfera a contaminar el aire que respiramos”.
De acuerdo con Héctor Lomelí, los empresarios del ramo, han respetado las normas sanitarias por la existencia de sanciones administrativas que incluyen el cierre parcial o definitivo de las fábricas que incumplen con la ley. La dependencia a su cargo, añadió, revisa a quienes desean obtener una licencia para producir muebles, a efecto de garantizar que cumplan con los requisitos de sanidad ambiental.
En cuanto a los contaminantes producidos por automotores, Lomelí dijo que la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (SEMADES) ofrece la verificación vehicular para evitar la expulsión de combustible y residuos químicos a la atmósfera. No obstante, esta verificación no es obligatoria en el municipio de Ocotlán, por lo que pocos ciudadanos llevan su coche al taller mecánico para recibir el servicio de afinación.
Datos de la SEMADES revelan que por cada niño recién nacido, tres automóviles se incorporan a las vialidades de los municipios de Jalisco.
Por su parte, las 150 ladrilleras que operan en Ocotlán carecen de un marco jurídico que revise sus índices de contaminación del aire. No obstante que la SEMADES ya planea un programa para regular a este sector de la economía local:
“Los principales contaminantes que (las ladrilleras) emiten a la atmósfera son las ladrilleras son por la quema de los residuos de la industria mueblera. No hay una norma ambiental que regule ladrilleras. Ya está un programa llamado Pro-Aire, que lo está elaborando SEMADES en coordinación con SEMARNAT y los municipios para hacer una norma ambiental que regule la quema de ladrilleras. Lo que nosotros estamos haciendo como municipio es que estamos inspeccionando qué es lo que queman, porque anteriormente (ahora ya ha disminuido mucho) quemaban llantas, plásticos, flejes, basura; entonces ahora con la ayuda de las inspecciones que estamos realizando, están quemando sólo desechos de madera, pero eso (también) lo vamos a regular”.
El ingeniero Lomelí aseguró que a partir de julio de este 2010, personal de su dependencia trabaja para informar y sensibilizar a los ladrilleros para que utilicen el aceite de automotores en la producción de ladrillos y tabiques, en vez de los desechos de madera como leña y aserrín que emplean cotidianamente y contaminan más.
Los ladrilleros, aseguran que económicamente esta iniciativa es menos rentable, dado que el aceite representa mayores costos de producción y menores ganancias que las obtenidas con la madera.
Por otra parte, respecto de la quema de suelos agrícolas, el funcionario aseguró que esta práctica es castigada con multas económicas, denuncias ante Ministerio Público, e incluso la cárcel. Desde marzo y abril del presente año, Ecología Municipal dialoga con el Consejo de Desarrollo Rural Sustentable para evitar el estiaje, práctica que según Lomelí ha reducido en un 80 por ciento, de acuerdo a Héctor Lomelí Züñiga, quien añadió que los desechos agrícolas deben destinarse al abono de suelos, en lugar de quemarlos.
“(Los agricultores) tienen que recoger los esquilmos agrícolas y los que quedan, incorporarlos al suelo, que les sirva como materia orgánica (o abono), porque no quieren entender, se les hace más fácil aventar un cerillazo que incorporar los esquilmos del trigo a los suelos. Se les ha dicho en las juntas a través de boletines que la quema de suelos los erosiona porque no nada más quemas lo de arriba sino queman la capa de cinco centímetros de materia orgánica. Cada año van a estar ocupando más fertilizantes químicos porque no hay suficiente materia orgánica en los suelos que les ayude a aprovechar esos fertilizantes que utilizan”.
Lomelí Zúñiga aseveró que el incremento de problemas respiratorios y la abundancia de dióxido de carbono son los mayores daños a la salud y al medio ambiente de los habitantes del municipio e Ocotlán.
Por: Andrés Gallegos
El funcionario detalló los contaminantes que arrojan las mueblerías de Ocotlán y afectan la calidad del aire:
“Así generalizados se llaman compuestos orgánicos volátiles, que son los solventes, por ejemplo los tíners, la otra son las partículas suspendidas, cuando cortan la madera en lo que es el aserrín, pero lo más grave son los compuestos orgánicos volátiles, que esos deben de tener por Ley unas cortinas de agua. Cuando se está pintando deben de estar encendidas esas cortinas de agua para que se queden en el agua los compuestos orgánicos volátiles y no salgan a la atmósfera a contaminar el aire que respiramos”.
De acuerdo con Héctor Lomelí, los empresarios del ramo, han respetado las normas sanitarias por la existencia de sanciones administrativas que incluyen el cierre parcial o definitivo de las fábricas que incumplen con la ley. La dependencia a su cargo, añadió, revisa a quienes desean obtener una licencia para producir muebles, a efecto de garantizar que cumplan con los requisitos de sanidad ambiental.
En cuanto a los contaminantes producidos por automotores, Lomelí dijo que la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (SEMADES) ofrece la verificación vehicular para evitar la expulsión de combustible y residuos químicos a la atmósfera. No obstante, esta verificación no es obligatoria en el municipio de Ocotlán, por lo que pocos ciudadanos llevan su coche al taller mecánico para recibir el servicio de afinación.
Datos de la SEMADES revelan que por cada niño recién nacido, tres automóviles se incorporan a las vialidades de los municipios de Jalisco.
Por su parte, las 150 ladrilleras que operan en Ocotlán carecen de un marco jurídico que revise sus índices de contaminación del aire. No obstante que la SEMADES ya planea un programa para regular a este sector de la economía local:
“Los principales contaminantes que (las ladrilleras) emiten a la atmósfera son las ladrilleras son por la quema de los residuos de la industria mueblera. No hay una norma ambiental que regule ladrilleras. Ya está un programa llamado Pro-Aire, que lo está elaborando SEMADES en coordinación con SEMARNAT y los municipios para hacer una norma ambiental que regule la quema de ladrilleras. Lo que nosotros estamos haciendo como municipio es que estamos inspeccionando qué es lo que queman, porque anteriormente (ahora ya ha disminuido mucho) quemaban llantas, plásticos, flejes, basura; entonces ahora con la ayuda de las inspecciones que estamos realizando, están quemando sólo desechos de madera, pero eso (también) lo vamos a regular”.
El ingeniero Lomelí aseguró que a partir de julio de este 2010, personal de su dependencia trabaja para informar y sensibilizar a los ladrilleros para que utilicen el aceite de automotores en la producción de ladrillos y tabiques, en vez de los desechos de madera como leña y aserrín que emplean cotidianamente y contaminan más.
Los ladrilleros, aseguran que económicamente esta iniciativa es menos rentable, dado que el aceite representa mayores costos de producción y menores ganancias que las obtenidas con la madera.
Por otra parte, respecto de la quema de suelos agrícolas, el funcionario aseguró que esta práctica es castigada con multas económicas, denuncias ante Ministerio Público, e incluso la cárcel. Desde marzo y abril del presente año, Ecología Municipal dialoga con el Consejo de Desarrollo Rural Sustentable para evitar el estiaje, práctica que según Lomelí ha reducido en un 80 por ciento, de acuerdo a Héctor Lomelí Züñiga, quien añadió que los desechos agrícolas deben destinarse al abono de suelos, en lugar de quemarlos.
“(Los agricultores) tienen que recoger los esquilmos agrícolas y los que quedan, incorporarlos al suelo, que les sirva como materia orgánica (o abono), porque no quieren entender, se les hace más fácil aventar un cerillazo que incorporar los esquilmos del trigo a los suelos. Se les ha dicho en las juntas a través de boletines que la quema de suelos los erosiona porque no nada más quemas lo de arriba sino queman la capa de cinco centímetros de materia orgánica. Cada año van a estar ocupando más fertilizantes químicos porque no hay suficiente materia orgánica en los suelos que les ayude a aprovechar esos fertilizantes que utilizan”.
Lomelí Zúñiga aseveró que el incremento de problemas respiratorios y la abundancia de dióxido de carbono son los mayores daños a la salud y al medio ambiente de los habitantes del municipio e Ocotlán.
Por: Andrés Gallegos
2 comentarios:
Y la celanese???? esa no contamina?
que el ácido acético que genera el acetato de celulosa no es tóxico a la inhalación?
Si, tambien contamina mucho el acido y anhidrido acetico, puedes denunciar esa contaminacion en el municipio de Poncitlan, o en PROFEPA.
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